Se supone que trabajando en un sitio como el CitiLab y además Sin Oficina el tema de saber como funcionan los espacios para la Innovación es algo que debo tener por la mano. Y no se si mucho o poco, pero alguna experiencia después de todo este tiempo he tenido.
Cuando hablamos de espacio, normalmente nos imaginamos un lugar cerrado techado, más o menos amplio y confortable donde uno puede realizar una actividad, es decir, la evolución natural de la cueva del paleolítico, que por algo la humanidad ha avanzado.
Si a ese espacio le añadimos la coletilla de Innovación o para la Innovación el tema empieza a complicarse, porque cada uno empieza a imaginar un conjunto de cosas (decoración, utensilios y artefactos) diferentes que están dentro de ese espacio y que lo definen.
Los que tienen una visión muy tecnológica de la Innovación se imaginan gente con bata blanca, utensilios de laboratorio al estilo moderno de lo que los alquimistas usaban para encontrar la piedra filosofal y pizarras escritas con tiza y llenas de fórmulas. Una versión más moderna es la pizarra blanca escrita con rotuladores.
Hay quién tiene una visión más ingenieril del tema y ve el típico departamento de I+D de las empresas, donde un montón de jóvenes (y a veces no tan jóvenes) están concentrados pensando en como resolver el problema de turno y haciendo un montón de dibujos y diseño, antes en unas mesas enormes llenas de papel y ahora sobre unos ordenadores potentes.
Comienza a percibirse una evolución para transportar estos modelos hacia otras áreas de la empresa, como el marketing o las ventas y claro los utensilios cambian y la personas que hay dentro y sus actitudes también. Hay pizarras digitales, cubos con piezas de lego, fichas en las paredes con metodologías de brain storming, etc.. Y las tipologías de gente que se ven por los cristales son diferentes y lo que hacen también, hablan más, se mueven mucho, leen poco: se relacionan.
Podría seguir describiendo espacios, pero tendríamos casi lo mismo solo que variarían las personas, lo que hacen y los utensilios. En todos ellos hay un factor común, espacios cerrados (o casi cerrados) bien por paredes o por un áurea de intratabilidad y lejanía a los mortales que es más difícil de franquear que la pared.
Nadie entendería que un espacio para la innovación es un lugar donde puede venir cualquier persona, tiene las paredes justas y necesarias para aguantar el techo (más necesario que nunca con el tiempo que está haciendo este invierno en Barcelona), hablar de cualquier tema con la gente y buscar un proyecto (o crearlo) en el que pueda desarrollar algo útil para él o para una comunidad.
¿Esto es innovación social? No lo se. Pero existe ese tipo de espacio y funciona y cada día lo veo con mis propios ojos.
Es abierto, transparente y los utensilios sirven para que la gente cree sus artefactos de investigación y los que sabemos estamos para ayudar a la gente. ¿Es open innovation? Creo que va más allá de ese concepto.
Ahora viene lo más difícil, que los artefactos que se han consolidado salgan a la calle y sean útiles para más gente, generen negocio y los creadores puedan vivir de ese negocio.
¿Será que estamos innovando en la forma de crear negocios? No lo se